Saber…de corazón

Salgo de un Congreso con la gran satisfacción de ver a casi 400 profesionales formándose. Un paso más en el camino de convertirse en mejores educadores. Esto anima; bueno, animaría más ver salas abarrotadas como campos de fútbol pero, poco a poco…
Varios ponentes hacen hincapié en la importancia de la labor de cada uno de los profesores en su centro, en el aula. Independientemente de las leyes, los recortes, las administraciones o el resto de agentes sociales. 
Y estos profesores cada día están más formados. Saben más estrategias, más técnicas; conocen más metodologías. 
Vaya profesión extraña, ¿no? Coexistiendo algunos profesores instalados en la vieja guardia con otros, innovadores, actualizados, conocedores de las mejores prácticas del mundo.
Es esto lo que me hace pararme y pensar. Dedicar un momento a resituar  a todos los profesores que están en esta dinámica de aprender, de mejorar, de hacerse con más y más herramientas didácticas que enriquecen su haber pedagógico.
¿Sabéis? Esto les dignifica; les hace grandes. 
Sin embargo, estoy preocupado. Preocupado porque me encuentro con algunos educadores, centros completos incluso, que se han puesto a correr para adelantar posiciones en esto de la innovación. Y he podido observar cómo algunos, en esa carrera, han olvidado la necesidad de parar de vez en cuando para ver qué están metiendo en sus mochilas. En esas mochilas didácticas. 
No olvidemos que lo que da sentido a las mejores estrategias es la esencia humana y ésta, entre profesores y alumnos, cobra su máxima relevancia. Una esencia que se transforma en la cercanía del educador, su paciencia, su comprensión, su ayuda, su comprensión, su confianza, su aliento…
Las estrategias siempre deben ser manejadas desde la tranquilidad, el cariño, el deseo de ayudar a crecer a los alumnos. Siempre al servicio de ellos; no de las reválidas, los ránkings o la autocomplacencia de erigirse en líder del sector.
Si alguien tiene que tomar el timón, que sea el corazón.

2 comentarios en «Saber…de corazón»

  1. Excelente post "Mestre", y no puedo estar más de acuerdo contigo; motivador por un lado, puesto que si hay muchos profesores adaptandose al nuevo entorno qe intentando mejorar el aprendizaje de su alumnado, pero desolador por otro puesto que hay otros ( creo que los menos), que inovan por innovar, sin focalizar esa atención en su alumnado, sólo por diferenciarse de los demas. Como tu bien dices tiene que haber un proceso de reflexión, de parar y pensar en lo que estamos haciendo. Como tu dirias con organizadores gráficos, faros y metas de comprensión…..con corazón….grazas.
    Ramón.

  2. Los hay. Profesionales de la enseñanza con corazón. No simple autómatas que trabajan de cara a la galería buscando un grado de excelencia Por la pura excelencia. Tu labor esta siendo eso que llamamos reeducación del docente con verdadera vocación.

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