Demasiado ruido; ¿te escuchas a ti?

 

Arthur Costa, uno de tantos expertos de los que he aprendido y que nos visitó en el ICOT 2015 BILBAO acaba de publicar una entrada de blog que deseo compartir con todos vosotros.

La ha titulado: Sintonizando con nuestra voz interior

Nuestra ‘voz interior’ es lo que usamos para reflexionar sobre lo que hacemos, cómo y por qué nos comportamos de la manera que lo hacemos, cómo nos criticamos y cómo conectamos el conocimiento, las ideas, los conceptos y los marcos conceptuales … Es la voz que nos desafía a seguir esforzándonos y la voz que condena nuestra necedad.   – Mark Treadwell, (2014) Aprendizaje: cómo aprende el cerebro

Hace mucho tiempo que aprendí algo de la investigadora Mary Bud Row. Ella, me hizo darme cuenta de que cuando los estudiantes no respondían de inmediato, yo tenía la tendencia de responder por ellos. Al darme cuenta de esto, tuve que hacerme cargo de mi propio pensar y escuchar. Tuve que abstenerme conscientemente de decir algo después de hacer una pregunta. El silencio era inquietante y ensordecedor, pero pronto me sentí cómodo con el hecho de que nadie dijera nada; más bien estaban pensando, que es lo que yo realmente quería. Comprendí que no solo tenía que hacer una pausa en mis labios, sino que también tenía que hacer una pausa en mi cerebro para escucharles completamente y comprender lo que estaban diciendo.

Me di cuenta de que no tengo que responder a los estudiantes cuando hay silencio por unos momentos. Aprendí que podía controlar mi comunicación y podía decirme a mí mismo que debía estar callado. Esta experiencia me llevó a una investigación sobre el poder del diálogo interno.

Aquí hay algunos consejos que he descubierto a lo largo del camino que pueden ayudarle a cuidarse mejor al usar un lenguaje interno positivo:

  1. Tome conciencia de su voz interior

Antes de ser un espectador de los demás, debe ser un espectador de sí mismo. Por ejemplo, puede sentirse preocupado por cómo va a apoyar a unos padres mientras atraviesan la estresante experiencia de equilibrar el trabajo con sus hijos y su propio trabajo.

Mientras se prepara para una conversación, considere entablar un diálogo interno, un ensayo metacognitivo dentro de su mente. Se cita a Abraham Lincoln diciendo: “Cuando me estoy preparando para razonar con un hombre, paso un tercio de mi tiempo pensando en mí mismo y en lo que voy a decir y dos tercios en él y lo que va a decir”.

El cuestionarse a sí mismo provoca en su mente una respuesta activa y le da la oportunidad de prepararse y ensayar. Algunos cuestionamientos a sí mismo pueden incluir: ¿Qué quiero como resultado de esta conversación?; ¿Cómo quiero encontrarme?; ¿Cómo puedo recordarme a mí mismo que debo hacer una pausa y asegurarme de que la otra persona se sienta escuchada?

  1. Su cerebro es una fábrica de pensamientos: céntrese en sus pensamientos

Si bien no podemos simplemente apagarlos, podemos centrar nuestra atención en nuestros pensamientos. El diálogo interno puede volverse negativo cuando pensamos en situaciones que no salieron bien o cuando reflexionamos sobre un futuro lleno de planes que podrían salir mal.

Como crítico interno, controle su elección de palabras. ¿Le hablaría a un niño, un colega o un empleado de la misma manera que se habla a sí mismo? Cuando se dé cuenta de un pensamiento negativo, repítase a sí mismo “Detente”. Reemplace lo negativo con un pensamiento positivo. Por ejemplo:

“No puedo”, reemplácelo intencionalmente con “Todavía no he podido …”, lo que ofrece la posibilidad de mejorar.

“No debería”, reemplácelo con “¿Cuáles son mis opciones?” …. Lo que le pone a cargo de sus propias decisiones conscientes.

“Nunca”, “Siempre”, “Todos”, “Nadie”. Recuerde, siempre hay excepciones a las generalizaciones y exageraciones.

Cuando nos enfocamos en el presente y vemos los momentos y las oportunidades como valiosos, nos ayuda a alcanzar nuestras metas de manera más efectiva.

  1. Haga juicios sobre lo que se oye diciéndose a sí mismo

Tiene el poder de tomar decisiones sobre a qué charla interior prestar atención y cuál descartar.

Criterios a los que prestar atención: ¿Es positivo?; ¿produce crecimiento?; ¿construye confianza?; ¿mejora a los demás?; ¿es constructivo?; ¿respetuoso?; ¿afectuoso?

Criterios para descartar: ¿Es destructivo para mí o para los demás?; ¿abusivo?; ¿divide?; ¿muestra desprecio?

  1. Silencie la charla

¿Alguna vez ha tenido dificultad para dormir porque su cerebro está procesando el día, trabajando en un problema o desarrollando un plan? ¿No puede apagar la charla interna? ¿Cómo ralentizar su pensamiento para poder escuchar el silencio? Pruebe esto:

  • Utilice la respiración profunda. Inhale por la nariz contando hasta cuatro segundos, contenga la respiración durante cuatro segundos. Exhale por la boca durante cuatro segundos; aguante la respiración durante cuatro segundos. Repita.
  • Escriba una lista de cosas que tiene que hacer o ideas que no quiere olvidar, o preocupaciones de lo que se agita en su cerebro para que pueda dejarlo ir.
  • Haga una pregunta o aclare un desafío que desea comprender. Su subconsciente continuará procesando mientras duerme y es posible que se despiertes con un ¡ajá!

La conclusión es que, como seres humanos, tenemos una capacidad subdesarrollada para controlar nuestra metacognición y nuestro pensamiento. Pero lo admirable es que podemos seguir desarrollando la disposición de nuestro pensamiento y moverlo hacia lo positivo, a cualquier edad con práctica y reflexión deliberadas.